El orden de los pasos no es decorativo. Cada uno existe porque en la práctica evita devoluciones, instalaciones que no caben en barra o máquinas que no aguantan el servicio de mañana. Esto es lo que ocurre desde que escribís hasta que el equipo está funcionando.
Nos contáis el tipo de local, los metros de barra, la potencia eléctrica contratada y el volumen aproximado de cafés por hora en las franjas punta. Con eso ya se descartan opciones antes de hablar de modelos.
Preparamos una combinación coherente de máquina, molino y accesorios según el servicio previsto. Si hay terraza o rotación alta, lo decimos; si con un grupo es suficiente, también.
Comprobamos in situ altura libre bajo el mueble, distancia al desagüe, tomas de agua y cuadro eléctrico. Es el paso que más problemas ahorra después, sobre todo en locales reformados del centro de Madrid.
Coordinamos la entrega con el horario del local, conectamos los equipos, purgamos el circuito y dejamos la máquina a temperatura de trabajo antes de que abráis al público.
Calibramos el molino con el café que vais a servir, registramos el punto de referencia y explicamos cómo corregirlo cuando cambie la humedad o el lote. Sin esto, el mejor equipo rinde a medias.
A las pocas semanas revisamos el rendimiento real en barra y planificamos la limpieza de muelas, juntas y calderas. Podéis ver el detalle en nuestro proceso de mantenimiento o escribirnos desde contacto.
Cada proyecto de equipamiento sigue un orden que ya hemos probado en locales de Madrid con volúmenes muy distintos. Estas son las etapas reales, con lo que ocurre en cada una y lo que necesitamos de vosotros para no frenar el montaje.
Semana 1
Vamos a la barra, medimos altura libre bajo mueble, distancia al desagüe y potencia eléctrica contratada. También anotamos el número de cafés por hora en las franjas punta. Sin estos datos, cualquier presupuesto queda cojo.
Semana 2
Entregamos una selección cerrada: máquina espresso, molino, balanzas y accesorios de barra. Indicamos qué es imprescindible desde el primer día y qué puede esperar a una segunda fase. Aquí es donde ajustamos el presupuesto al tipo de negocio.
Semanas 3 a 4
Coordinamos la entrega con el instalador de fontanería y electricidad. Calibramos la molienda, fijamos la receta base y dejamos la máquina estabilizada en temperatura antes de la primera apertura al público.
Mes 2
Dos sesiones prácticas con los baristas: ajuste diario del molino, limpieza de grupo y control de extracción. En locales con rotación de personal, dejamos una ficha de referencia pegada en la barra para que el punto de molienda no se pierda.
Trimestral
Volvemos a revisar juntas, presión y desgaste de muelas. En verano, con la humedad de Madrid, el ajuste de molienda se mueve más de lo habitual y conviene registrarlo. Estas visitas evitan paradas en plena mañana.
Si vuestro local abre en pocas semanas, decidnos la fecha y reorganizamos las etapas para que la máquina esté lista antes de la inauguración.